Herbert West estudia en Europa métodos regenerativos junto a un conocido científico, que muere en extrañas circunstancias. Herbert viaja a EEUU, donde se matricula en la Miskatonic University. Allí continúa con sus experimentos, que tienen la intención de alcanzar la fórmula que permita reanimar los muertos. Su compañero de piso Dan y la novia de éste, Megan, se verán envueltos en el macabro proyecto. (FILMAFFINITY)

 

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Captura de pantalla 2015-12-17 a las 13.18.00

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Creo que exprimiendo a conciencia mi memoria, de por si bastante limitada, sería capaz de citar media docena de películas de género cuyo principal protagonista fuera la figura estereotipada del mad doctor, un científico dispuesto a vulnerar todos los límites ético/morales y despreciar la vida de sus semejantes con el único objetivo de alcanzar su propósito, ya sea éste crear una nueva raza de centípedos humanos, someter al mundo a sus pies mediante un ejército de robots con muy malas intenciones o, sencillamente, revivir a los muertos.

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La película es una reimaginación de una famosa historia de H.P. Lovecraft. En este caso, la historia va sobre estudiantes de medicina que por razones absurdas intentan revivir a muertos mediante el suero que uno de ellos ha creado. El tema es que por accidente se muere el decado de la universidad (y padre de la novia de unos de los chicos) y ellos lo reviven. Es obvio que a partir de ese momento las cosas no salen bien. Otro profesor ambicioso se quiere hacer dueño de la fórmula mágica y las cosas tampoco salen muy bien para él. Al final tenemos redes de zombies, fuerzas sobre humanas e intestinos en forma de tentáculos de pulpos gigantes. Re-Animator es una película que sirve para pasarla bien, con cervezas incluidas. Es una muestra de que el cine sirve para entretener y de que no todo debe ser tomado en serio.

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Herbert West—Reanimator

By H. P. Lovecraft

Crítica:

De Herbert West, amigo mío durante el tiempo de la universidad y posteriormente, no puedo hablar sino con extremo terror. Terror que no se debe totalmente a la forma siniestra en que desapareció recientemente, sino que tuvo origen en la naturaleza entera del trabajo de su vida

Nacido el 20 de agosto de 1890 en Providence, “Estados Unidos”, Lovecraft es una de las cunas de la literatura fantástica clásica. Su huella dejó para la posteridad una concepción del horror inexacto, siempre en fiel apuesta por el género bajo unas influencias de corte clásico como pudieran ser los seres de corte mitológico de Algernon Blackwood o la densidad argumental de un Edgar Allan Poe con el que compartía la obsesión de una tortuosa existencia. Imágenes sobrenaturales arrinconando emocionalmente a sus personajes, la composición de un universo onírico o una narrativa poblada de las reconstrucciones formales de lo abstracto, son algunas características de uno de esos literatos claves dentro del fantástico, al que ha ayudado a la hora de darle consistencia como género.

 

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Reseña: “Herbert West: Reanimador”

Howard Phillips Lovecraft ha venido maravillando a muchos con sus historias de terror. A él se le reconocen los cuentos de Cthulhu cómo sus grandes obras, en dónde abarca un terror cósmico, pero a su vez existen otros cuentos en los cuales expone un terror más “terrenal”. Tal es el caso de “Herbert West: Reanimador”, en donde se nos relata la aventura experimenta de dos jóvenes médicos que tratan de reanimar cuerpos ausentes de vida y que a lo largo del método prueba y error llegan a sorprendentes y horrorosos resultados.

 

Of Herbert West, who was my friend in college and in after life, I can speak only with extreme terror. This terror is not due altogether to the sinister manner of his recent disappearance, but was engendered by the whole nature of his life-work, and first gained its acute form more than seventeen years ago, when we were in the third year of our course at the Miskatonic University Medical School in Arkham. While he was with me, the wonder and diabolism of his experiments fascinated me utterly, and I was his closest companion. Now that he is gone and the spell is broken, the actual fear is greater. Memories and possibilities are ever more hideous than realities.

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