Gran Bretaña, en un futuro indeterminado. Alex (Malcolm McDowell) es un joven muy agresivo que tiene dos pasiones: la violencia desaforada y Beethoven. Es el jefe de la banda de los drugos, que dan rienda suelta a sus instintos más salvajes apaleando, violando y aterrorizando a la población. Cuando esa escalada de terror llega hasta el asesinato, Alex es detenido y, en prisión, se someterá voluntariamente a una innovadora experiencia de reeducación que pretende anular drásticamente cualquier atisbo de conducta antisocial. (FILMAFFINITY)

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Entrevista a Malcolm McDowell, protagonista de La naranja mecánica

¿Le gustan los cumpleaños?

A veces, pero este es de los gordos. ¡Cuarenta tacos! Espero seguir por aquí cuando lleguemos a los 50. A estas alturas, vivo la película como ese miembro de la familia al que solo ves en estas grandes celebraciones.

¿Y qué siente al volverla a ver?

Algo muy diferente a lo que sentí durante el rodaje. Sabía que hacíamos algo bueno, pero nunca me imaginé que marcaría un hito. La novela de Anthony Burgess era genial, una obra maestra, pero Kubrick fue quien hizo de ella una película increíble. El libro era tan denso que se necesitaba una mente como la de Stan para diseccionarlo y contarte de qué va.

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TIEMPOS MODERNOS: ENTREVISTA CON STANLEY KUBRICK: LA NARANJA MECÁNICA.

Por Philip Strick y Penelope Houston

Publicado en Sight & Sound, primavera de 1972. Texto tomado del Stanley Kubrick Archives. 2008 Taschen GmbH. Traducción por Raúl Lino-Villanueva.
¿En qué medida colaboró Anthony Burgess en la adaptación  de La Naranja Mecánica para la gran pantalla?

Prácticamente no tuve oportunidad de discutir la novela con Anthony Burgess. Me llamó una tarde aprovechando que estaba de paso por Londres y mantuvimos una breve conversación telefónica. Más que nada, fue un intercambio de ocurrencias graciosas. Además no me preocupaba especialmente ese tema porque en un libro brillante como La Naranja Mecánica era muy difícil no hallar las respuestas a las posibles preguntas que pudiera plantear el texto. Estoy convencido de que todo lo que Burgess tenía que decir sobre la historia está plasmado en la novela.

Háblenos de su contribución personal a la historia. Ha respetado mucho más el estilo y la estructura originales que en sus trabajos anteriores, y los diálogos a menudo son idénticos a los de la novela.

Mi contribución a la historia consistió en escribir el guión. Básicamente me limité a seleccionar y a revisar el texto, aunque inventé algunas líneas narrativas útiles y moldeé algunas escenas. Sin embargo, en general, estas contribuciones simplemente aclaraban la que ya estaba presente en la novela, como cuando la Mujer de los Gatos llama a  la policía, que explica su aparición al final de la escena. En la novela, Alex imagina que ha sido ella quien ha llamado a la policía, aunque este tipo de cosas solo pueden hacerse en una novela y no en un guión. También me gustó la idea de utilizar Singing in the rain para que Alexander reconociera a Alex casi al final  de la película.

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20 cosas que deberías saber sobre ‘La naranja mecánica’

01. ¿Persona o naranja?

El título orginal, A clockwork orange, se menciona dos veces en la novela, pero ninguna durante la película. El autor del libro, Anthony Burgess, confesó que se derivaba de una antigua expresión cockney (el argot del sur de Londres), «as queer as a clockwork orange», que significa «tan raro como una naranja mecánica». También hay quien lo interpreta como El hombre mecánico porque se cree que orange (traducida aquí como naranja) en realidad viene del término ourang, un vocablo de Malasia, donde Burgess vivió varios años, que significa persona.

02. Inspirada en la vida real

En 1944, y tras volver a Londres después de su estancia en Malasia, la mujer de Burgess, que estaba embarazada, fue violada por cuatro soldados americanos durante un apagón. Debido a la paliza, perdió al bebé y ese terrible suceso inspiró al autor para su novela.

03. Naranja millonaria

El filme costó dos millones de dólares y recaudó más de 40. De estos beneficios, el 40 por ciento fueron para Kubrick y se aseguró el control total sobre sus películas gracias a un acuerdo con Warner.

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