Tras la guerra y frente a la hegemonía alcanzada por el cine americano, se hizo necesario volver a levantar la industria cinematográfica francesa. En este sentido destacó la labor realizada por un grupo de artistas con una profunda formación intelectual, encabezados por Louis Delluc, teórico, crítico y fundador de varias revistas que, a partir de 1920, se pasa a la dirección. Influido por el cine norteamericano -y sobretodo por el sueco- opta por un cine psicológico, que intentaba librar a la imagen de la materia, mostrando visualmente el pensamiento, el alma de los personajes.

En torno a Delluc, surgió un grupo de artistas, próximos en su afán innovador y vanguardista, que rechazaba el cine como una mercancía para las masas. Era la que será llamada Escuela Impresionista en la que destacaron Marcel L’Herbier (cuya aportación más destacable fueron los decorados con fuertes influencias del cubismo y el expresionismo en la ambiciosa L´inhumaine (1924), Abel Gance (Vd. Autores) y Jean Epstein que sorprendió por la sutileza con la que se acercó a la realidad social tras unos inicios más literarios con la brillante La caída de la casa Usher (La chute de la maison Usher, 1928).

Abel Gance destacó por una obra ambiciosa y visionaria que exploró nuevos caminos en el cine. Es autor de obras esenciales como la antibélica Yo acuso (J´accuse (1), 1919) y la vanguardista La rueda (La roue (2), 1923), que impactó notablemente a sus contemporáneos. En su desmesurado Napoleón (Napoléon vu par Abel Gance (3) 1923-1927) exploró nuevos caminos expresivos y técnicos.

Fin del impresionismo : El cine Impresionista obtuvo grandes resultados en el plano artístico más no con el gran público, sólo con una pequeña élite. Luego de la introducción del sonoro en el cine, la industria francesa no estaba dispuesta a llevar a cabo proyectos tan arriesgados, así que la experiencia impresionista terminó junto con el cine mudo. 

La souriante madame Beudet (Louis Delluc, 1923)

L´inhumaine (Marcel L’Herbier , 1924)

Napoleon (Abel Gance, 1927)

 

La caída de la casa Usher (Jean Epstein, 1928)

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