El expresionismo abarcó la pintura y el cine pasando por la literatura, el teatro o la música. Este movimiento de vanguardia, nacido a principios del siglo XX en Alemania, recurre a la acentuación o deformación de la realidad como mecanismo para expresarse.

En el cine expresionista se puede apreciar una influencia del expresionismo pictórico (Munch, Nolde, Kirchner, Schiele, Käthe Kollwitz…), en la estilización de los decorados, en los gestos y la iluminación, fruto, sobre todo, de la influencia de diseñadores como Walter Reimann. Si el expresionismo buscaba expresar sentimientos y emociones por encima de la realidad objetiva, nada mejor que crear unos decorados que imposibiliten cualquier refrencia a la realidad.

Derivado, pues, de otras experiencias artísticas, el cine expresionis­ta, (desarrollado tras el éxito de “El gabinete del doctor Caligari“, 1920, de Robert Weine) trata de reflejar los estados de ánimo recurriendo a la simbología de las formas, deliberadamente distorsionadas. Deforma la realidad para mostrar lo que hay más allá de esa falsa realidad, el lado más oscuro y angustioso de la humanidad. La expresividad de este estilo se apoyó en los elementos plásticos: decorados, luces, tra­jes, maquillajes y la propia interpretación de los actores. Los personajes están marcados por el mal y por un sentimiento de angustia, al igual que la atmósfera de las películas. La temática gira en torno al mudo interior de los personajes, sus fobias, sus temores, la fuerza del inconsciente… Esta estética, más apropiada para temas fantásticos e irreales, condicionó notablemente su temática y prácticamente todo el cine alemán de la época muda estuvo vin­culado a ella.

Fuente

 

Robert Wiene

El gabinete del Doctor Caligari (1920)

Uno de los grandes clásicos del cine de terror. Sentado en un banco de un parque, Francis anima a su compañero Alan para que vayan a Holstenwall, una ciudad del norte de Alemania, a ver el espectáculo ambulante del doctor Caligari. Un empleado municipal que le niega al doctor el permiso para actuar, aparece asesinado al día siguiente. Francis y Alan acuden a ver al doctor Caligari y a Cesare, su ayudante sonámbulo, que le anuncia a Alan su porvenir: vivirá hasta el amanecer.

Friedrich Wilhelm Murnau

Nosferatu (1922)

Año 1838. En la ciudad de Wisborg viven felices el joven Hutter y su mujer Ellen, hasta que el oscuro agente inmobiliario Knock decide enviar a Hutter a Transilvania para cerrar un negocio con el conde Orlok. Se trata de la venta de una finca de Wisborg, que linda con la casa de Hutter. Durante el largo viaje, Hutter pernocta en una posada, donde ojea un viejo tratado sobre vampiros que encuentra en su habitación. Una vez en el castillo, es recibido por el siniestro conde. Al día siguiente, Hutter amanece con dos pequeñas marcas en el cuello, que interpreta como picaduras de mosquito. Una vez firmado el contrato, descubre que el conde es, en realidad, un vampiro. Al verle partir hacia su nuevo hogar, Hutter teme por Ellen.

 

El último (1924)

Este clásico del cine mudo fue el primer film que explotó el movimiento de cámara. Narra cómo el portero de un lujoso hotel, un anciano orgulloso de su trabajo y respetado por todos, es bruscamente degradado a mozo de los lavabos. Privado de su antiguo trabajo y del uniforme que le identifica, intenta ocultar su nueva condición, pero su vida se va desintegrando lentamente.

 

Fausto (1926)

Relata la historia de un célebre pensador que después de buscar sin descanso la esencia del conocimiento y la verdad oculta de las cosas, es tentado por el diablo y vende su alma.

 

Fritz Lang

Los Nibelungos (1924)

Adaptación de una serie de leyendas germanas sobre los nibelungos, seres que habitan entre la niebla. Narra la historia de Sigfrido, hijo de un rey, que, tras forjar una maravillosa espada y convertirse en un hábil herrero, debe volver al castillo de su padre. Sin embargo, impresionado por la historia de la bella princesa Krimilda, decide conquistarla. Abandona entonces el castillo paterno con el propósito de vencer a un dragón, cuya sangre hace invulnerable al que se baña en ella.

 

Metrópolis (1927)

Futuro, año 2000. En la megalópolis de Metrópolis la sociedad se divide en dos clases, los ricos que tienen el poder y los medios de producción, rodeados de lujos, espacios amplios y jardines, y los obreros, condenados a vivir en condiciones dramáticas recluidos en un gueto subterráneo, donde se encuentra el corazón industrial de la ciudad. Un día Freder (Alfred Abel), el hijo del todoperoso Joh Fredersen (Gustav Frohlich), el hombre que controla la ciudad, descubre los duros aspectos laborales de los obreros tras enamorarse de María (Brigitte Helm), una muchacha de origen humilde, venerada por las clases bajas y que predica los buenos sentimientos y al amor. El hijo entonces advierte a su padre que los trabajadores podrían rebelarse.

 

El testamento del Dr. Mabuse (1933)

Al inspector Lohmann lo llama por teléfono un antiguo miembro del Departamento de Policía para denunciar un caso de falsificación. Sin embargo, antes de que pueda testificar y revelar los detalles del delito, se vuelve loco a causa de un atentado. Las investigaciones de Lohmann en seguida lo conducen hasta el doctor Mabuse, pero el famoso criminal hace años que está recluido en una clínica mental, cuyo director, el doctor Baum, es un eminente psiquiatra que se ha dejado fascinar por el genio de Mabuse y por su legado: una especie de testamento donde describe el camino que hay que seguir para fundar el Imperio del Crimen.

Sinopsis de FILMAFFINITY