Cannes 2015 se rinde a los pies de “Carol”, la nueva cinta de Todd Haynes (I´m Not There, Velvet Goldmine).

Adaptación de la novela The Price Of Salt (1951) de Patricia Highsmith –aunque la firmó con el seudónimo de Claire Morgan: la temática homosexual era tabú por aquél entonces-, donde se narra la historia de amor en el Nueva York de los años 50 entre dos mujeres: una de ellas, madura y adinerada en mitad de un proceso de divorcio (Carol / Cate Blanchett), la otra una joven dependiente en una tienda de juguetes con devoción por la fotografía (Therese / Rooney Mara). Como si se tratara de un remake libre de La calumnia de William Wyler –de hecho, Haynes encuadra al final de la cinta a Mara emulando claramente a Audrey Hepburn-, la película pone en escena con extrema sensibilidad y una pasión desbordante por las formas del cine clásico, esta historia de amor fou, desde su (breve) encuentro inicial hasta su totémica secuencia final –pensar en Two Lovers y acertaréis-, con un viaje (físico y emocional) en su centro donde, finalmente, eclosiona su relación amorosa, en uno de los momentos más hermosos que nos ha dado el cine en los últimos años –por otro lado: en las antípodas de La vida de Adèle: lo que allí era una concepción hiperrealista de la culminación romántica por la vía del sexo, aquí es una prolongación natural de la estética clasicista de la obra; dos formas muy diferentes de trazar la belleza, pero que nos sirven perfectamente como representación absoluta del amor entre dos mujeres-. Haynes no equivoca un plano, no tiene un gesto más alto que otro, su pasión por las formas del cine clásico convierte la película en un producto radical –a su lado Mad Men (y mira que me gusta) parece una opereta de cartón-piedra-, y nos da a todos los amantes del cine una nueva razón para seguir creyendo.

(extracto de la reseña de Alejandro G. Calvo para Sensacine)

Aquí les dejamos un clip de una de las películas que se perfilan claramente para la Palma de Oro.